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La refugiada que se convirtió en mi mejor amiga

por Beatriz Lorena González.

(este fanfic está dedicado a mi amiga Son Usako)

Conflictos

Trunks y Emi caminaban por la calle. El regreso de la escuela era para ellos lo mejor.

- ¿Ves a aquella chica de allá?

Trunks asintió con la cabeza.

- Bueno. Es una compañera de mi clase de ballet. ¡Vamos a saludarla!

- Sí, claro... -dijo Trunks no muy seguro mientras era halado del brazo por Emi.

- ¡Hola, Maki! ¿Cómo te encuentras de tu tobillo?

- ¡Emi! Mucho mejor, gracias. ¿Y cómo estás tú? -preguntó su amiga. Enseguida sus ojos estaban adheridos a Trunks.

- Muy bien, gracias. -respondió. Le dio un codazo a Trunks.- ¿No saludas?

- Eh... Hola.

- Hola, como te llames. -respondió Maki sonriendo.

- Él es Trunks, mi hermano del que te hablé.

Trunks puso cara de sorprendido y volteó a ver a Emi.

- ¿Él es tu hermano? -preguntó Maki sonriente.

Trunks ya iba a responder cuando Emi le dio otro codazo.

- ¡Pues claro que es mi hermano! ¿Verdad, Trunks?

- Sí, seguro... -dijo él molesto.

- ¿Y cuántos años tienes?

- Tiene mi misma edad. -respondió Emi.

- Pero, ¿cómo...?

- Bueno, sucede que somos hermanos gemelos, sólo que no nos parecemos. -respondió Trunks cínicamente, esperando que Maki se diera cuenta de la mentira.

- ¿En serio? ¡Qué bien! Mi hermana mayor también tiene un gemelo, pero fíjense que no se parecen, e incluso en personalidad son muy distintos...

Trunks puso cara de horror.

- Sí, y mi bisabuela paterna... Blah, blah... -y Maki siguió hablando, pasó a hablar de todo su árbol genealógico, y demás.

Minutos después...

- Sálvenme... -murmuraba Trunks con la cabeza hacia un lado.

- ...Y así fue como mi tatarabuelo llegó a esta ciudad y se casó con mi tatarabuela.

- ¡Qué bien, Maki! Es sorprendente que conozcas la historia de toda tu familia. -dijo Emi sonriendo.

- Si quieren puedo contarles de cuando mi papá conoció a mi mamá.

- ¡No! -exclamó Trunks.

Maki abrió los ojos sorprendida.

- Es que tenemos que ir pronto a casa. Mi mamá debe estar preocupada. Le dijimos que llegaríamos hace una hora, pero tu relato fue tan grato que no pude resistirme. Además, no me arrepiento de haberme quedado.

Trunks la miró asustado.

- ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado. Bueno, adiós, chicos. Que les vaya bien.

- Adiós... -dijo Trunks todavía observando extrañado a Emi.

- Hasta luego, Maki. Nos vemos mañana en la clase de ballet.

- Igual. -se despidió y salió corriendo.

- ¿Por qué le mentiste así? -preguntó Trunks sorprendido.

- No es mentira. Es diplomacia. Además, ¿por qué no me pudo haber gustado la historia de Maki?

- Sí, claro... Olvídalo. -dijo Trunks.

Continuaron caminando por unos minutos que pasaron en silencio.

- Por cierto. ¿Por qué dijiste que éramos hermanos? -preguntó Trunks confundido.

- Bueno, bueno... No te quejes.

- No entiendo. A veces dices que eres mi mejor amiga y a veces que eres mi hermana.

- ¿No entiendes? -preguntó Emi.- Bueno, es que si la chica que está interesada en ti me agrada, entonces le digo que eres mi hermano para que sepa que no soy peligro; pero si no me agrada, le digo que eres mi mejor amigo para que se desilusione, ya sabes, por lo que dicen que los mejores amigos se gustan. Lo que pasa es que no quiero que andes con chicas que no me agraden.

Trunks puso cara de confusión.

- Creo que sería mejor que me dejaras a mí elegir a las chicas que quiero que salgan conmigo. Además, ¿qué hay si una chica no está interesada en mí? -preguntó.- ¿Qué le dices?

Emi se llevó una mano a la frente en señal de frustración.

- Pero qué inocente eres, hermanito...

- ¿De qué hablas?

- ¡No existe chica que no esté interesada en ti, Trunks! -le dijo Emi haciéndole ver lo que ella creía OBVIO.

- ¡Qué cosas dices! -exclamó Trunks nervioso.- ¿Y acaso tú también estás interesada en mí?

- ¡Por supuesto que no, idiota! -exclamó molesta.

- Pero tú eres una chica.

- ¡Pero no cuento como una, tonto! ¡Eres mi hermano!

- Nosotros no somos hermanos...

- ¡Pero eres mi mejor amigo! Y los mejores amigos nunca se enamoran ni salen juntos.

- Pero, ¿no acabas de decir que los mejores amigos por lo general se gustan?

- ¡Es un decir, bobo! ¿Acaso tú estás enamorado de Goten?

- ¡N-no! -exclamó Trunks sorprendido.

- ¿Ya ves?

- Pero Goten es chico...

- ¿Y?... -exclamó ella.- Bueno, ¿estás enamorado de Bra?

- Bra es mi hermana.

- ¡Bueno! ¡Yo también!

- No, tú no eres mi hermana...

- ¡Ahh! ¡Es imposible! ¡Eres irremediable! -exclamó Emi con frustración mientras se iba. Trunks estaba no sólo sorprendido, sino completamente confundido.

- ¿Qué le ocurre?

Al llegar a casa, Emi abrió la puerta de la casa rápidamente, y la lanzó con fuerza. El estruendo sonó en toda la casa.

- Ese Tru... -dijo, pero no continuó al ver a Vegeta sentado en la sala con el periódico en la mano, mirándola seriamente.- Er... Ah... Bu-buenas tardes, señor Vegeta. -balbuceó nerviosísima.

Él reanudó su lectura.

- Buenas.

- Yo... Lamento lo de la puerta. Lo siento, pero es que...

Emi se dio cuenta de que no le estaban prestando atención. Subió corriendo las escaleras y fue a su cuarto.

Ya allí, cerró la puerta delicadamente tras ella. Se sentó en el suelo, trancando la puerta.

- Uyyyy... Qué pena... Hacían ya tres días que no veía al señor Vegeta y me lo tengo que encontrar así... ¡Que vergüenza!

"Knock, knock."

- ¿Eh?

- ¿Quieres quitar el mueble que tienes trancando la puerta y dejarme pasar? -preguntó Trunks mientras le daba vueltas a la manilla.

<<¡¿¡¿"MUEBLE"?!?!>> pensó encolerizada.

- ¡Pues déjame decirte que no hay ningún mueble trancando la puerta! -exclamó apoyándose de la puerta con más fuerza.

- Bueno... Entonces quita al elefante... O al rinoceronte, o la ballena azul, o cualquiera que sea la cosa gorda y pesada que tienes trancando la puerta.

Emi estaba más furiosa. Le pasó la llave a la puerta.

- ¡Pues ahora no hay nada que tranque la puerta, ¡además del seguro!! Así que tendrás que quedarte afuera por maleducado e insensible...

- ¿Maleducado...? ¿Insensible...?

EN LA NOCHE

Después de la típica rabieta de amigos, era obvio que todo ya había pasado. Ahora Emi y Trunks se encontraban en la habitación de éste.

- Ya faltan pocos días para tu cumpleaños...

- Sí, ya lo sé. -respondió ella sonriendo.

- ¿Qué quieres que te regale?

- Un pedazo de tu corazón.

- ¡¿?! ¿Qué? -preguntó Trunks ruborizado sin entender.

- Ja. ¿A que sonó bien? "¿Qué deseas que te regale", "un pedazo de tu corazón..." Oh, muack, muack... Y vivieron felices para siempre... -dijo poniendo voz de locutora de radio.

- ¿Has pensado en ir al psiquiatra? -preguntó Trunks.

- ¡Sí! ¡Sí, sí, sí, sí! ¡Psiquiatra! ¡Psiquiatra! -exclamó Emi haciendo porras.

- Oh, no... Ya le dio el ataque...

- ¡Ja...! ¡Qué cómico te ves al revés! -exclamó Emi que estaba guindada de la ventana, con la cabeza hacia abajo.

- ¡Emi! -exclamó corriendo hacia su amiga.- ¡Bájate de allí que te vas a caer!

Trunks la agarró por la cintura, se la montó en los hombros y la echó en la cama.

- ¡No hagas eso! ¿Te quieres romper la cabeza o qué? -preguntó Trunks molesto.

Emi se le quedó viendo seriamente.

- ¿Te preocupaste por mí? -preguntó.

- Sí... Mucho... -respondió volteando la mirada.

- Lo siento. Tú sabes que de repente me da el ataque... -dijo sonriendo.

- Ni lo digas. -contestó Trunks sentándose en el borde de la cama.

- ¡Trunks!

- ¿Sí, papá? -preguntó mientras que Vegeta se asomaba por la puerta. Emi se levantó sobresaltada.

- Tu madre te está llamando. -dijo. Emi tragó saliva.

- Okey. Ya vuelvo. -le dijo Trunks a Emi.

- Seguro... -respondió ésta con los nervios de punta.

Vegeta la observó por unos segundos mientras Trunks salía de la habitación, y se retiró.

Pasaron dos minutos en los que Emi se quedó petrificada, mirando hacia la puerta.

- Okey, ya volví. -dijo Trunks entrando.- ¿Qué ocurre?

- ¿Eh? -respondió Emi saliendo de sus pensamientos.

- ¿Pasó algo?

- Oh, no... No es nada... Es que tu...

- Mi papá, ¿no? -preguntó Trunks sonriendo.

- Sí, sí... -respondió con la mirada baja.- Es que... Ya sabes que me da una pena horrible cuando está cerca y...

- ¿Pero te dijo algo?

- No, no. Es sólo que tú sabes nunca me he llevado bien con él. Mejor dicho, nunca me he llevado y me pongo nerviosa y no quiero meter la pata y... -dijo gesticulando rápidamente.

- Entiendo, entiendo... Cálmate... -le dijo Trunks sonriendo mientras le tomaba las manos para que las dejara de mover.- No es necesario que lo digas.

- Sólo me gustaría saber qué piensa él de mí.

- ¿Y por qué no se lo preguntas? -preguntó Trunks sonriendo.

Emi lo miró con cara de espanto.

- ¡¿Estás loco?! ¡¿Cómo demonios crees que yo voy a hacer eso?! ¡¿Crees que yo voy a llegar así fácilmente de lo más feliz a preguntarle: "¡Hola, señor Vegeta! Mire, sucede que me estaba preguntando que si por casualidades de la vida podríamos hablar de lo mal que nos llevamos, o mejor dicho, del poco o nulo contacto que hemos tenido, además que me gustaría saber si piensa que soy sólo una intrusa que metieron en esta casa como si fuera un perrito abandonado, o al menos se limita a ignorar mi presencia", eh?! ¡¿Crees que yo voy a poder hacer ESO?!

Trunks la miró con extrañeza.

- No era eso lo que imaginaba.

- ¡¿Y qué era lo que imaginabas?!

- No lo sé... ¿Algo más calmado y menos directo? -preguntó sacársticamente.

Emi respiró profundo.

- Sería más fácil si yo fuera invisible.

- Sería más fácil si él fuera más sociable... -dijo Trunks pensativo.- Incluso hasta a mí a veces me cuesta comunicarme con él. Pero de igual forma te haré el favor y veré qué le puedo sacar, ¿ok?

- ¿En serio? -preguntó Emi ilusionada con ojos de estrellitas.

Él asintió con la cabeza.

- ¡Gracias! -exclamó mientras se le echaba encima a Trunks y lo abrazaba.

- Bueno, no es para tanto... -dijo extrañado.

MINUTOS MÁS TARDE

- ¿Quién es? -preguntó Vegeta al oír que alguien tocaba la puerta del lugar donde estaba entrenando.

- Eh... Soy yo, papá. -respondió Trunks.

- Pasa.

Trunks abrió la puerta y se dirigió hacia el interior de la habitación.

- Hola... ¿Cómo estás? -preguntó nervioso. Vegeta lo miró extrañado.

- ¿Qué deseas?

- Nada en especial... Sólo hablar contigo, de padre a hijo, de amigo a amigo, de hombre a... ¿niño?

- ¿De qué quieres hablar? -preguntó Vegeta con desdén.

- Bueno, yo... No sé... Me preguntaba que... No sé... ¿Qué opinas de tu vida, de mi vida, de la vida de mamá, de la vida de los abuelos, de la vida de... Emi, por poner un ejemplo?

Vegeta lo miró serio, y siguió con su entrenamiento.

- ¿A qué se debe la pregunta?

- Bueno, es que yo... Sólo quería saber la opinión de mi padre con respecto a lo que pasa en este momento y sobre sus familiares y...

- Haz la pregunta directamente.

- ¿Qué? -preguntó haciéndose el desentendido.

- Pregunta lo que quieres preguntar. No me gusta que andes dando vueltas para preguntar algo. Me quitas mi tiempo.

- Eh... Sí, lo siento...

Trunks lo miró nerviosamente por unos segundos.

- Es que... Yo quería saber si a ti... No sé... Tal vez te molesta que ella... Que Emi esté aquí...

- Debí suponer que se trataba de ella.

- Oh. Lo siento. No tienes que responder... Si no quieres...

Trunks levantó la mirada sorprendido.

- Yo sé que te importa mucho esa niña.

- Pero, ¿te molesta que esté aquí?

Vegeta dejó de hacer lo que estaba haciendo y se sentó en unas sillas con Trunks. Tomó una toalla y empezó a secarse el sudor.

- Te seré sincero. Al principio no me agradó que ella se quedara viviendo aquí siendo una total desconocida, ni mucho menos que Bulma, tú y tus abuelos la trataran tan bien sin conocerla. Tampoco me gustó que pasaba mucho tiempo contigo, y menos que te restara tiempo para entrenar. Pensé también que siendo una niña sería una mala influencia para ti y que cambiaría tu forma de pensar con respecto a lo que te hemos enseñado aquí.

Trunks bajó la mirada y pensó que ésa no era precisamente la respuesta que deseaba obtener.

- Pero me he dado cuenta de que no es tan malo. Reconozco que es graciosa y tampoco es que la veo mucho.

Trunks sonrió.

- Sí. Ella pasa días enteros sin saber nada de ti.

- Pasa mucho tiempo afuera. Pero sí veo que tampoco es que es una mala compañía para ti, hijo. Se le nota que te quiere mucho y siente mucha admiración por ti.

Trunks sonrió.

- Me siento más tranquilo, papá. Esta conversación debimos haberla tenido hace seis años, cuando ella llegó. No te quito más tu tiempo. Adiós. -dijo Trunks y salió corriendo del lugar.

En la habitación de Emi, ésta estaba acostada en su cama, mirando por la ventana.

- Hola... -dijo Trunks asomándose por la puerta.

- Pasa. -respondió ella sentándose en la cama.- Siéntate.

- Sí. -dijo él entrando al cuarto.- Ya hablé con él.

- ¿Y qué te dijo? -preguntó ella temerosa.

- Me gustaría que primero me dijeras qué opinas tú de él para que no te influencies por lo que te voy a decir.

Los ojos de Emi se agrandaron en una clara expresión de preocupación.

<<Lo sabía... Me odia... Pienso que soy la niña más entrometida del mundo y que debería irme de aquí...>> pensó horrorizada.

- Bueno, yo... Yo lo admiro y lo respeto mucho, y creo que es un señor muy serio y muy fuerte y... -dijo con la mirada baja.

Trunks sonrió.

- Bueno. Él dice que eres muy graciosa y que eres una buena compañía para los de esta casa...

Emi subió la cara mirando a Trunks con expresión de sorpresa.

- ¿Es es cierto, Trunks?

Él asintió con la cabeza.

- No puedo creer que el señor Vegeta haya dicho eso.

<<No le estoy mintiendo... Sólo no le estoy diciendo toda la verdad...>> pensó sonriendo.

DÍAS DESPUÉS

- Feliz cumpleaños, Emi. -le susurró Trunks al oído, despertándola.

- ¿Eh? Oh, hola, Trunks.

- Toma tu regalo. -le dijo extendiéndole un pequeño paquetico forrado con papel de regalo plateado.

- ¿Regalo? Oh, vaya... Qué amable... -dijo Emi sentándose en la cama, con los cabellos alborotados, mientras se los apartaba de la cara.

- Tienes una cara de sueño...

- Pero es la primera vez que te levantas primero que yo. -dijo sonriendo mientras abría el regalo.

- Si no contamos tus cumpleaños anteriores. -replicó atento a ver qué le parecía el regalo.

Emi finalmente despegó la última cinta adhesiva del papel y sacó el contenido. Enseguida volteó a ver a Trunks que sonreía.

- ¿Te gusta? -preguntó Trunks extrañado por la reacción de Emi. Él se imaginaba que empezaría a bromear sobre el regalo y agradecerle como si le hubiera salvado la vida, pero ella sólo lo miraba impresionada.

- ¿Cuánto de costó esto? -preguntó Emi apenada.

- ¿"Acaso el hijo de la familia más rica del mundo se preocupa por el dinero"? -preguntó Trunks sonriendo.

- Es lo más lindo que me han dado en mi vida... -respondió Emi abrazándolo. Era una cadena de oro con un colgante que representaba la mitad de un corazón.

- Querías que te diera un pedazo de mi corazón. Y como ese lo tienes hace tiempo, el colgante lo representa.

- ¿Y quién tiene el otro pedazo? -preguntó Emi pícaramente.

- Me lo quedo yo. -dijo Trunks sonriendo.

Minutos después, Emi y Trunks estaban bajando al comedor a desayunar.

- ¡¡Feliz cumpleaños, Emi!! -exclamó Bulma emocionada, entregándole un paquete envuelto en papel con dibujos de flores.

- Muchas gracias. -respondió suavemente mientras lo recibía. Sintió que alguien estaba detrás de ella. Se volteó sobresaltada.

- Feliz cumpleaños. -le dijo Vegeta casi tímidamente, aunque mostrando una pequeña sonrisa.

Emi se ruborizó. Sinceramente, no lo podía creer. Se quedó paralizada unos segundos.

- ¡¡¡Muchas gracias, señor Vegeta...!!! -exclamó felizmente mientras lo miraba a los ojos.

Pasaron unos segundos de silencio.

- Bueno... ¿Y adónde vamos a ir hoy a celebrar? -intervino Trunks para acabar con la escena silenciosa.

- Yo los invito a almorzar. -dijo Vegeta y se dispusieron a desayunar juntos.